Juan XXII 1316-34          

Segundo de los papas de Aviñón.  Su nombre, Jacques Duèse.  Nació en Cahors, Francia en el
año 1249.  Estudió teología y derecho en Montpellier y en París.  Fue catedrático de derecho en
Toulouse y Cahors.  Por recomendación de Carlos II de Nápoles, fue nombrado para el cargo de
obispo de Frejus en el año 1300.  En 1309 Carlos II nombró su canciller.  En 1310 fue nombrado
obispo de Aviñón y en 1312 cardenal de Porto.  Estuvo de acuerdo y propuso el andamiaje legal
para la abolición de la orden de los Caballeros Templarios.  El 23 de diciembre de 1312, el papa
Clemente V lo nombró cardenal obispo de Porto.  Luego de más de dos años de disputas entre los
miembros del cuerpo cardenalicio, finalmente y bajo el auspicio de Felipe V de Francia, se llevó a
cabo un cónclave en en la ciudad de Lyons, Francia, el 26 de junio de 1316.  El 7 de agosto
Jacques Duèse fue elegido papa y coronado el 5 de septiembre con el nombre Juan XXII.  Fue el
segundo papa de Aviñón.  Al igual que sus antecesores, trató de sustentar la supremacía del
papado sobre los poderes temporales.  Posición que lo enfrentó con Luis de Baviera, más
conocido como Luis IV emperador del Sacro Imperio romano, a quien terminó por excomulgar en
1324.  Mantuvo una profusa correspondencia según lo atestiguan los libros “
Lettres secretes et
curiales du pape Jean XXII, relatives a la France”
por Coulon y “Documents pontificaux sur la
Gascogne, Pontificat de Jean XXII
” por Guerard y muchas otras publicaciones.  Enfrentó la acre
disputa entre los miembros de la orden de los Franciscanos que se debatían entre los llamados
“espirituales” que se inclinaban por una vida y prácticas más austeras y apegadas al contexto de
los evangelios, por otro lado, los que preferían vivir bajo un régimen mundanal y menos riguroso.  
Juan XXII no logró conciliar a los bandos opuestos y el 23 de enero de 1318 declaró las
enseñanzas de los “espirituales” como erróneas.  Muchos de los monjes que no estuvieron
dispuestos a dejar su austero estilo de vida fueron quemados vivos.  Esa disputa se prolongó por
mucho tiempo, al final de su reinado e incluso a la hora de su muerte los franciscanos miembros de
la facción que proponía la necesidad de una vida más espiritual le siguieron un juicio acusándolo
de hereje.  
Siguiendo el ejemplo de los Franciscanos “espirituales”, muchos monasterios y sus principales
líderes como Michael Cesena, general de los Franciscanos y William Occam renunciaron a los
símbolos de poder y a la ostentación, recordando que Jesús y sus discípulos buscaban pescar
hombres, no la riqueza de éstos.  Juan XXII condenó tal argumento y en 1323 declaró que toda
persona que dijera que Jesús y sus discípulos no tenían o no buscaban propiedades terrenales
era hereje.  Michael Cesena, general de los Franciscanos y muchos otros se opusieron
abiertamente al decreto papal.   En 1324, Juan XXII proclamó un nuevo edicto en el que declaraba
hereje y enemigo de la iglesia a todo aquel que se adhiriera a la causa de los Franciscanos
“espirituales”.  Michael Cesena, William Occam y muchos otros reformadores fueron excomulgados
y tuvieron que exiliarse para salvar sus vidas.  Al momento de su investidura como papa, Juan
también enfrentó la difícil situación política de Alemania.  Habían dos contendientes por el trono,
Luis de Baviera y Frederick de Austria.  Juan XXII no le dio su apoyo a ninguno y la pugna por el
poder continuó.  Poco tiempo después Luis de Baviera acusó de hereje a Juan XXII y propuso que
se le juzgara.  Juan XXII respondió excomulgando a Luis de Baviera.  De la disputa entre Juan XXII
y Luis de Baviera surgió un vigoroso movimiento literario entre quienes proponían que la iglesia
debía estar sujeta al estado, entre esos escritores estaban dos teólogos de la universidad de
París, Marsilius de Papua y Juan de Gentian que publicaron la obra “
Defensor Paces” en la que
proponían que la paz solo puede alcanzarse subordinando totalmente la iglesia al estado.  El 23 de
octubre de 1327, Juan XXII emitió una bula condenando el “
Defensor Paces”.  En el otro extremo
estaban teólogos como Conrad de Megenberg que proponían que el papa era el legítimo y
absoluto regente del mundo.  Por supuesto, Megenberg ganó inmediatamente el favor papal.  La
continuada confrontación entre Juan XXII y Luis de Baviera produjo un grave cisma dentro de la
iglesia.  Luis de Baviera confirmó a varios obispos que habían sido depuestos por Juan XXII, el
papa a su vez nombró obispos donde Luis había establecido otros clérigos desafectos a Roma.  
Como resultado una misma ciudad tenía a dos obispos que en vez de cuidar a la grey se
disputaban la legitimidad de su investidura.  El 18 de abril de 1328, Sciarra Colonna en
representación de Luis de Bavaria declaró a Juan XXII hereje, usurpador, enemigo de la iglesia y lo
despojó de todos sus símbolos de dignidad papal.  El 12 de mayo de 1328, el franciscano Pietro
Rainalducci de Corbario fue proclamado papa por Luis de Baviera.  Pietro tomó el nombre de
Nicolás V.  El antipapa Nicolás V no pudo mantenerse en el poder y le escribió a Juan XXII pidiendo
perdón por haber usurpado su lugar.  El 25 de agosto de 1330, en Aviñón Pietro de Corbario pidió
perdón públicamente y se retiró a vivir una vida monástica.  Juan XXII le concedió el perdón pero lo
condenó a vivir el resto de su vida bajo arresto domiciliario en el que murió tres años después.  En
poco tiempo, Juan XXII comenzó a recuperar el poder perdido.  En lo que respecta a la excomunión
de Luis de Baviera, ésta le fue ratificada y el papa inició una cruzada contra él y sus
simpatizantes.  En mayo de 1330, Luis de Baviera inició contactos con Juan XXII con el propósito
de buscar una reconciliación.  El papa le puso por condición que renunciara a sus aspiraciones al
trono imperial y abdicara.  Algunos de los puntos de vista teológicos de Juan XXII fueron
ampliamente adversados y finalmente vencidos por los teólogos franceses.  Ya siendo papa, Juan
XXII tuvo que retractarse para dar lugar a la ortodoxia mantenida por el cuerpo cardenalicio.  Luis
de Baviera aprovechó estos acontecimientos y juntamente con el cardenal Napoleón Orsini acusó
de hereje a Juan XXII.  La acusación no tuvo mayor trascendencia.   Juan XXII es también conocido
como un generoso mecenas.  
Envió numerosos misioneros en viajes de evangelización y
se aseguró que no les faltaran los medios necesarios para llevar a cabo su labor
.  Juan
XXII murió en Aviñón, Francia el 4 de diciembre de 1334 a la edad de 85 años.
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