William Tyndale
Bélgica, año 1536 d.C.
Sería un gran error traducir la Sagrada Palabra de Dios al inglés", dijo el Doctor en Divinidad
en tono grave. "Sólo un lenguaje como el latín o el griego puede llevar completamente la
verdad de Dios. El inglés es un lenguaje vulgar, adecuado sólo para labriegos y tenderos, pero
no para la Biblia".
Los ojos de Wiliam Tyndale brillaron con disgusto. Tyndale era un hombre muy educado,
dominaba con fluidez varios idiomas, incluyendo el griego y el hebreo y le parecía increible que
un dignatario de la iglesia católica pensara de esa forma. Al ver que aquel hombre no
cambiaba su tono despectivo ni su posición le Tyndale le dijo: "No sólo puede hacerse una
traducción exacta al inglés, sino que debe hacerse. Las Escrituras de Dios han sido
escondidas de los ojos de la gente. La única manera en que la gente pobre puede leer y ver la
Palabra de Dios, es si ésta es traducida a su lengua materna, el inglés". El Doctor no se
inmutó. Para él la lectura de la Biblia debía ser un privilegio de unos pocos.
Al inicio de los años 1500, sólo los eruditos podían leer la Palabra de Dios. La única Biblia legal
estaba escrita en latín, idioma que la mayoría de la gente no podía comprender. Ya que no
podían leer la Palabra de Dios por sí mismos, tenían que depender de lo que otros decían.
Era contra la ley tener una Biblia en inglés. Ni siquiera se podía memorizar una escritura en
inglés o en cualquier idioma que no fuera el latín. En 1519, siete católicos fueron quemados
vivos en Coventry, Inglaterra, por enseñarle a sus hijos el Padre Nuestro y los Diez
Mandamientos en inglés.
La conversación entre Tyndale y el Doctor se había convertido en una acalorada discución.
Tyndale citaba versos de la Biblia, el doctor citaba tradiciones de la iglesia católica. Finalmente,
el Doctor en Divinidad gritó: “Sería mejor estar sin las leyes de Dios que sin las del Papa”.
Tyndale respondió valientemente: “Pues yo desafío al Papa y a todas sus leyes”. “¡Si Dios me
da vida, voy a hacer que el labriego, el campesino más humilde, sepa más de la Biblia que
usted, Doctor!”.
Un año después de aquella conversación Tyndale comprendió que ya no era seguro para él
permanecer en Inglaterra. Se fue a Alemania, donde permaneció bajo un nombre supuesto
mientras trabajaba en su traducción. Cuando unos espías ingleses lo hallaron en Alemania,
tuvo que escapar a Bélgica donde imprimió miles de sus Nuevos Testamentos.
En 1526, el Nuevo Testamento de Tyndale comenzó a llegar a Inglaterra. La iglesia católica le
llamó la "Edición Pirata". El formato en que se publicó el Nuevo Testamento de Tyndale era
más pequeño que los libros convencionales. Su tamaño ayudó grandemente, pues era fácil de
esconder entre el algodón o el trigo que llegaba a Inglaterra.
Pronto llegó a Inglaterra un aluvión de Nuevos Testamentos en inglés. Fueron comprados por
toda clase de personas que los leían a veces durante toda la noche. Cuando el obispo de
Londres descubrió los Nuevos Testamentos, compró tantos como pudo. Luego declaró: "Voy a
quemarlos, los voy a destruir todos".
El comerciante que llevó de contrabando los Nuevos Testamentos, después de venderlos, le
llevó el dinero a Tyndale. Éste inmediatamente imprimió el triple, en una versión revisada. El
obispo de Londres, sin proponérselo se había convertido en la mayor fuente de recursos para
la empresa de Tyndale.
Cuando William Tyndale supo que estaban quemando los Nuevos Testamentos dijo: "Sabía
que los iban a quemar. Seguramente quieren quemarme a mí también. Si así fuera, sabré que
he cumplido mi deber".
En los próximos diez años, el Nuevo Testamento de Tyndale fue ampliamente distribuido por
toda Inglaterra. Las verdades de la Palabra de Dios eran ahora accesibles a cualquier
persona. Muchos se dieron cuenta que podían tener una relación personal con su creador.
Pero el peligro acechaba, cualquiera que fuera hallado en posesión de uno de estos libros
ilegales, era objeto de severa persecución. Las prisiones estaban abarrotadas y miles de
cristianos fueron torturados y asesinados. Reportes de la persecución venían semanalmente a
Tyndale que estaba exiliado en Europa y continuaba con su traducción del Antiguo
Testamento. Dos de los amigos cercanos de Tyndale fueron quemados vivos. De igual forma,
algunos sacerdotes y oficiales de la iglesia católica que antes habían sido perseguidores, se
convirtieron en mártires después de darse cuenta de la verdad de la Palabra de Dios y del
valor del trabajo de Tyndale.
En la primavera de 1535, un hombre llamado Henry Phillips llegó a Antwerp, donde Tyndale
estaba escondido. Esperando recibir una buena recompensa, Phillips se propuso traicionar a
Tyndale. Le ofreció su amistad y pronto notó que Tyndale era “simple e inexperto en los
asuntos mundanos”. Antes de que Tyndale se diera cuenta, la trampa de Phillips se había
cerrado.
Tyndale pasó los próximos diez y ocho meses en una prisión cercana a Bruselas, en Bélgica.
Con la ayuda de Miles Covendale pudo terminar su traducción del Antiguo Testamento.
Durante el tiempo que estuvo en prisión, su forma poderosa de predicar y su vida sincera
influenciaron grandemente a los que estaban en derredor suyo. El carcelero, la hija del
carcelero y otros miembros de su familia aceptaron a Jesús como su Salvador personal.
El 6 de octubre de 1536, Tyndale fue sacado del foso en el que lo tenían y ahorcado, luego su
cuerpo fue quemado. Antes de morir Tyndale dijo: "Señor, abre los ojos del rey de Inglaterra".
Dios honró la oración de Tyndale. Tres años después el rey de Inglaterra ordenó que una
copia de la "Gran Biblia" completada por el colaborador de Tyndale, Miles Covendale fuera
puesta en cada iglesia de Inglaterra. Esta Biblia incluía el Nuevo Testamento que tradujo
Tyndale.
La calidad de la traducción de Tyndale era tal que 75 años más tarde, cuando fue publicada la
versión King James, se basó principalmente en el trabajo de Tyndale. El 90% de las palabras
de la Biblia King James (la más leída en el mundo de habla inglesa) permanecen exactamente
como tyndale las escribió.


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