Walter Milne
Escocia, año 1551 d.C.
El último mártir escocés
Finalmente, el arzobispo Olifante se enfrentaba a aquel viejo de ochenta y dos años llamado Walten
Milne. Le dijo a Milne en tono desafiante: "¿Vas a renunciar a tus creencias? Si no lo haces, te
sentenciaré a muerte".
Walter Milne le respondió: "Me acusan de vivir, siendo esa la acusación, yo sé que debo morir.
Como Cristo le dijo a Judas, lo que has de hacer, hazlo pronto. Yo no voy a renunciar a la verdad.
Yo soy maíz no doblador, yo no seré arrastrado por el viento ni quebrantado por el látigo. Voy a
sobrevivir".
Walter Milne había sido cura párroco por muchos años. Un día el Evangelio de Jesús el Cristo llegó
a sus oídos y se convirtió. Fue puesto en prisión por causa de su fe pero logró escapar. Se
escondió por un tiempo y en cuanto pudo comenzó a predicar de nuevo. La persecución que se
desató en su contra lo obligó a esconderse por segunda vez y finalmente a la edad de ochenta y
dos años fue capturado y le hicieron juicio acusándolo de hereje.
Durante el juicio su salud era precaria, no tanto por su edad sino por el trato que le habían dado en
la prisión. Estaba tan débil que no pudo subir a la plataforma donde sería interrogado públicamente.
Sin embargo, cuando comenzó a hablar, hizo que el lugar se estremeciera al sonido de su voz,
habló con tal valor y poder, que los cristianos que estaban presentes en el juicio se regocijaron.
Una por una fueron examinadas sus creencias, fue cuestionado largamente, pero no se dio por
vencido. Finalmente el Arsobispo Olifante lo condenó a morir en la hoguera, sería quemado vivo
como un hereje. Sin embargo el valor y la fe de Walter impresionó tanto al alcalde, que no quiso
servir de juez y condenarlo. Toda la población estaba ofendida por la sentencia injusta contra
Walter y nadie quiso venderle una cuerda o combustible al Arsobispo. Después de muchos
contratiempos, todo estaba listo para la ejecución de Walter Milne. Cuando Olifante le ordenó que
caminara hasta el poste en el que sería quemado, Walter se rehusó. Dijo: "¡No, la ley de Dios me
prohibe quitarme la vida! Pero si tú me pones allá y tomas parte de mi muerte, con alegría voy".
El arzobispo Olifante alzó al anciano y lo llevó hasta el poste del suplicio. Milne oró y luego se dirigió
a la multitud diciendo:
"Queridos amigos, yo no estoy sufriendo hoy por haber cometido ningún crimen. Estoy aquí porque
he defendido mi fe en Jesús, he creído lo que está escrito en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Tal
como otros fieles mártires han ofrendado su vida gozosos, sabiendo que recibirán vida eterna. Hoy
alabo a Dios. Le agradezco que me haya llamado junto con aquellos hombres y mujeres que
marcharon antes que yo. Le agradezco que quisiera sellar su verdad con mi humilde vida".
"Él me ha dado esta vida, gustoso la ofrezco hoy para su gloria. Si ustedes escapan de la muerte
eterna, eso depende solamente de Cristo Jesús y su misericordia. Por Él serán liberados del juicio
eterno".
Mientras Milne estaba hablando, sobre la multitud cayó un enorme sentimiento de duelo. Cuando
encendieron el fuego gritó: "¡Señor, ten misericordia de mí!". Luego le dijo a la multitud: "Oren, oren
mientras todavía es tiempo".
La población estaba profundamente conmovida por sus palabras. Su muerte había llegado tan
hondo en sus corazones que miles se unieron a la fe de Milne. Fueron tantos los que declararon
estar dispuestos a morir por su fe en Cristo que el gobierno de Escocia revisó su política de
ejecutar "herejes". Después de la muerte de Walter Milne, nadie más fue ejecutado por sus
creencias en toda Escocia.


Bienvenido al portal del Nuevo Testamento The Word - La Palabra © Welcome to the Spanish New Testament The Word - La Palabra ©
|
Héroes
cristianos